viernes, 2 de diciembre de 2011

Piqué podrá jugar el Clásico





El Comité de Competición no actuó de oficio y, por tanto, no habrá sanción de dos partidos para Gerard Piqué por recibir una amarilla contra el Levante.

Más allá de lo que se diga, el árbitro no pudo reflejar en el acta algo diferente a lo que minutos antes había echo Víctor Valdés, es decir perder tiempo deliberadamente, como siempre se pierde el tiempo en los partidos. ¿Qué diferencia hay entre una y otra? 


Qué Victor no estuviera apercibido y Gerard sí sería asumir la presunción de culpabilidad por encima del reconocido espíritu garantista de nuestro regimen jurídico estatal y reglamentario en el futbolístico. En resumen: ¿cómo demostrar una intención más allá del hecho ya juzgado? Jurídicamente sería ridículo y totalitario.
Justo o no, repetimos, es muy arriesgado obedecer a la subjetividad más pura en este sentido y la pregunta cae de madura: ¿por qué es forzada la tarjeta de Piqué y no la de Xabi Alonso en el derbi? ¿Será debido a que una es más violenta que la otra -por diferenciarlas, claro-? 

¿Deben los jugadores apercibidos hacer daño o parar un ataque rival para que nadie dude de ellos o siempre habrá un manto de duda dependiendo el sector de la prensa y la camiseta que se juzgue? Y por cierto, no es comparable, por jurisdicción y competencia la UEFA y nuestra Liga.

Por consiguiente a Gerard Piqué le aplicarán el punto 1 del artículo 112 por la amarilla que le mostró Pérez Lasa y estará fuera sólo ante el Levante.

La razón de peso que apoya la decisión del órgano disciplinario de la RFEF es que ante la falta de denuncia a instancia de parte, no va a entrar de oficiosegún Marca.

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