lunes, 2 de abril de 2012

Cocodrilos barrió en el Pantano




Cocodrilos de Caracas barrió a Marinos de Anzoátegui, 98 por 97, en un duelo lleno de múltiples incidentes que opacaron la victoria sauria en el Parque Naciones Unidas de El Paraíso. 

Un silencio súbito acompañó el sonido de la chicharra, al término del cuarto final, porque se conocía la muerte del uno de los hombres de la oficina de Cocodrilos. La celebración se transformó en pesar, el shock se apoderó del ambiente y los redoblantes de la samba dejaron de tocar. Los jugadores se fueron al vestidor y se canceló todo. 

Los saurios habían tenido una primera mitad pletórica, de grandes. Hicieron ver a los actuales campeones de la LPB como uno equipo desdibujado, sin argumentos. Marinos ponía la rodilla en tierra con la misma velocidad con la que Cocodrilos asumía la conducción del juego en el cual llegó a tener 24 puntos de diferencia en el marcador, 47 por 23. 
Juan Herrera embocó 4 triples, Cleotis Brown tres y a la fiesta se unieron Kenyi Urdaneta y Windi Graterol ambos con uno. Tal registro, nueve en total, son una nueva marca interna para el equipo en una primera mitad. 

El gran ambiente, la fiesta en el tabloncillo, se vivía en la grada. La primera mitad se acabó 60 por 39 y el público era testigo de uno de los mejores momentos vividos por Cocodrilos de Caracas en toda la temporada.



La reacción de los capitalinos no se hizo esperar y, en un parpadeo en el que Marinos no embocó dos tiros, Cocodrilos aprovechó la brecha, un par de robos de balones y se agenció su décima victoria de local. 


En el arranque del tercer cuarto, José Manuel Vieira, uno de los encargados logísticos de Cocodrilos fue sacado en camilla del gimnasio José Beracasa. El público advertía el paso acelerado de los paramédicos mientras el paciente mostraba gestos de molestia. Cuando se acabó el juego, todo se suspendió. El animador Atilano Hidalgo Peña, con un nudo en la garganta, confirmaba lo impensable: Vieira, el amigo, un hombre de 50 años de edad, fallecía a consecuencia de un infarto fulminante. 


Los decibeles subieron y la visita aprovechó las concesiones de los saurios. Aquel equipo perdido encontró su brújula ganadora e hizo valer su condición de ganador. Marinos arrolló a Cocodrilos, se paseó como quiso en la cancha y dio la vuelta a la pizarra hasta dominar, en el último cuarto, 97 por 94.

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