
El Athletic de Bilbao y el Barcelona empataron este domingo por 2-2 en un espectáculo de buen fútbol ofensivo y desgaste físico en la Liga española.
El equipo vasco tuvo la victoria en sus manos, pero nuevamente apareció la figura del argentino Lionel Messi para decretar la igualdad definitiva en el primer minuto de descuento.
El Barcelona, que mantuvo su invicto, quedó ahora a tres puntos del líder Real Madrid, que antes había goleado por 7-1 al Osasuna y logró algo de oxígeno en la cima de la tabla.
Por su parte, el Athletic confirmó su gran momento, pese a no poder haberse llevado el triunfo. Lleva un invicto de diez partidos oficiales y sigue escalando posiciones en la tabla.
El primer cuarto de hora respiró el ritmo frenético de los dos equipos. Presión defensiva en cada metro del campo, pases a un toque y relevos constantes en las posiciones prometían, junto a la escenografía de un diluvio torrencial, un espectáculo futbolístico de lujo.
La velocidad en las transiciones de los dos equipos ameritaban un esfuerzo físico descomunal durante la primera parte.
El Barcelona, sin un delantero centro definido, apostó a las llegadas de Cesc Fábregas y de Sergio Busquets por el medio del campo con la intención de desacomodar la referencia de los centrales locales.
Mientras tanto, Bielsa apostó al eje de Fernando Llorente y a la conducción de Ander Herrera para poder quebrar la defensa del último tricampeón español.
Mientras el Barcelona volvía a acercarse a la ventaja con un disparo apenas desviado de Andrés Iniesta desde la puerta del área, el Athletic abría el marcador en una de las primeras ocasiones en las que el césped influyó en el juego.
El gol de los anfitriones hizo reaccionar al Barcelona, que arañó la igualdad apenas un minuto después, con un tiro de Dani Alves a las manos de Iraizoz en una jugada preparada de balón parado, y que empató en la ocasión siguiente, gracias a su revolución ofensiva.
En los minutos previos al descanso Messi e Iniesta elaboraron buenas conexiones, pero siempre apareció Iraizoz para depejar el peligro en el área local.
Durante la segunda mitad, el estado del césped empezó a jugar su partido. La mitad ofensiva del Barcelona se inundó de charcos y dificultó demasiado el despliegue de los visitantes.
Unos minutos después de la media hora de la segunda parte y cuando ya el reinado del juego se debatía entre el equipo con mayor resto físico, el Athletic se encontró nuevamente con la ventaja en una carambola dentro del área. El Barcelona, que había amenazado con dos mano a mano controlados por Iraizoz ante los tiros de Iniesta y Villa, consiguió salvar su invicto gracias a su máxima estrella.
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